viernes, 23 de abril de 2010

No sé aún como negociar su falta con mi corazón.

Por amor, Romeo y Julieta se mataron y esa tragedia nos sirve hasta hoy como modelo ideal de amor. Un sentimiento bello, poético, pero que no se materializa, termina entre lágrimas y dolor. Aún por “amor” muchas mujeres son muertas por sus maridos bajo el nombre de crimenes pasionales.

En mi vida nos es distinto, ya que siento como los románticos del siglo XVIII, presento subjetividad al extremo en mis composiciones y el amor es alimento capaz de hacerme produzir los versos más lindos o callarme por tiempo indefinido. Confeso que el silencio me mata por dentro, pues aún no aprendí a lidiar con mis sentimientos. La explosión de ellos dentro del alma causa lamentos.

No sé aún como negociar su falta con mi corazón. No voy a pedir, no voy a llorar aunque las lágrimas bañen mi rostro.... Demasiadamente sensible, creí que esa unión fuera verdadera, y no dudo que sea ¿Sería profunda o aparente la relación que nos espeja?, ¿ y ahora por qué estás ausente?

¿Cómo explicar el alejamiento? No hay explicaciones... ¿Y por qué sufres? Por que a la proporción que una estrella se muere en el cielo, disminuye mi esperanza en un mundo mejor. Y tú no fuiste sólo una estrella como tantas veces te dije, fuiste una centella en un noche escura, en mi vida...

Lo que me hace sufrir no hay nada que ver contigo, hay conmigo, en mi estraña manía de amar cuando los hombres ya no saben que es eso. Tú fuiste mi punto de convergencia con el mágico cotidiano. Revisité recuerdos, poetas olvidados, mi pasado. Nuestra historia presenta carateríticas del cuento – breve, corta e intensa. Por lo menos para mí!

Sé que va a demorar a pasar y para admistrar todo eso – el huracán de emociones que trajiste con tu llegada. Me acuerdo de mi maestro cuando yo hice quince años y lloraba copiosamente por no más tenerlo y él me dijo – nena, es así con todos, las personas que más amamos se van de nosotros muy rápido, por eso es preciso saber aprovechar al máximo los momentos con los nuestros. Jamás olvidé eso.

Ayer pensé - ¿Tendré que cambiar de sitio? La respuesta que vino fue la crónica de Manuel Bandeira “Tragedia Brasileira” en la cual, todas las veces que Maria Elvira encontraba un amante, Misael, su marido, cambiaba de barrio, así recorrieron casi todo Rio de Janeiro, hasta el día en que Misael desprovido de sentidos no guantó y la mató. Bueno, percibo hoy que no es preciso cambiar de sitio, tampoco de muso, si entieno que las personas cambian conforme explica Shakeaspeare en su texto Después de algún tiempo. Después de algún tiempo todo pasará, sin lágrimas, sin dolor, sólo con el fulgor de lo que podría haber sido, pero no fue.

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